Entre las deficiencias en la gestión se encuentran la acumulación de residuos, la saturación del tráfico, el deterioro de senderos o el cierre del centro de interpretación.
Las Normas de Conservación del Monumento Natural de Bandama fueron aprobadas en 2005, pero no consta un seguimiento, evaluación y control de las acciones efectuadas.
Drago Gran Canaria denunció el estado de abandono en que se encuentra la Caldera de Bandama y reclamó a las administraciones públicas competentes una estrategia coordinada que permita garantizar la conservación de uno de los espacios naturales más emblemáticos de la Isla.
Desde la formación se recuerda que la Caldera de Bandama, según datos aportados por el propio Cabildo de Gran Canaria, recibe alrededor de 400.000 visitantes cada año y, sin embargo, carece de un modelo de gestión integral, capaz de responder a los problemas que se vienen agravando durante los últimos años por la masificación turística. Además, tampoco está cobrando el acceso a los visitantes extranjeros, un dinero que podría reinvertirse en la conservación del espacio.
El portavoz de Drago Gran Canaria, Luis de la Barrera, lamentó que “las instituciones hablen constantemente de turismo sostenible mientras permiten el deterioro de uno de los paisajes volcánicos más importantes de Gran Canaria”.
Entre las principales deficiencias detectadas por la formación se encuentran la acumulación de residuos, la saturación del tráfico, el deterioro de senderos, el desprendimiento de laderas, el cierre del centro de interpretación, el abandono del patrimonio histórico, la proliferación de especies invasoras y animales domésticos abandonados y una paulatina desaparición del paisaje agrícola tradicional.
“La Caldera de Bandama no es una atracción turística —prosiguió De la Barrera—, este enclave insular forma parte de la memoria colectiva de muchas personas y es un espacio al que generaciones enteras de grancanarios y, especialmente, de satauteños, venimos acudiendo desde la infancia y resulta doloroso comprobar cómo se deteriora ante la pasividad y desidia de los dirigentes insulares”, señaló de la Barrera.
Ni el Cabildo insular ni los ayuntamientos de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Brígida están siendo capaces de coordinar una respuesta efectiva que afronte y resuelva los problemas que afectan a este monumento natural, a pesar de su enorme valor medioambiental, paisajístico, geológico, patrimonial, etnológico y cultural.
“Proteger Bandama no es mirar al pasado, es decidir qué Isla queremos construir para las próximas generaciones de grancanarios”, explicó el portavoz de Drago Gran Canaria, a lo que añadió que “no podemos permitir que otro de nuestros espacios naturales más valiosos termine convertido en una simple atracción turística para el disfrute de los visitantes”.
Normas de Conservación del Monumento Natural de Bandama
La organización recuerda, en este contexto, que las Normas de Conservación del Monumento Natural de Bandama fueron aprobadas, definitivamente, en diciembre de 2005, en las que ya se incorporaron toda una serie de acciones relacionadas con la conservación de los recursos naturales y culturales, un programa de uso público, actividades de concienciación ambiental o programas de investigación.
Entre las medidas más relevantes se encontraba la eliminación de las pistas de tenis y campo de fútbol que están abandonadas, la limpieza de basuras, residuos y escombros, la eliminación de vegetación invasora, la recuperación del patrimonio histórico que se encuentra en ruinas, programas de reforestación o la determinación de la capacidad de carga del Pico de Bandama.
A pesar de las múltiples investigaciones realizadas por la formación a través de diferentes fuentes oficiales e información institucional publicada, no consta un seguimiento, evaluación y control de las acciones efectuadas en el Monumento Natural de Bandama, aprobada hace ya más de 20 años.
